Me gusta vivir en películas, vicioso de las irrealidades.
Camino entre los demás sabiendo que a mis pies los sigue un close up, mientras camino bailando sin que nadie se de cuenta.
Cierro la puerta, paro ante la roja mirando al suelo, con los ojos cerrados en la micro, sentado en mi escritorio con el San Cristóbal a mis espaldas.
Soy el mismo de todos los días pero tampoco me reconozco